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viernes 12 dic 2008 a las 21:49hs | Categoria:
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Origen de Dragones
Los dragones fueron representados a lo largo del tiempo como grandes serpientes o reptiles que poseen cualidades mágicas o espirituales. El origen o etimología de su nombre proviene del latín: draco, draconis, y es un término que designa a un animal mitológico, aunque también se llama así a un tipo de planta, por sus flores que semejan una cabeza de dragón.
Por razones de analogía, también se denomina “dragón” a una especie de pez, a una constelación y a un cuerpo de infantería, por las dragonas o charreteras que empleaban los soldados y por los dragones pintados en su estandarte o esculpidos en sus pistolas. Dragoncillo es el nombre de un arma que escupe fuego

LOS DONES DE LA CRIATURA MITOLÓGICA
Volviendo a estos seres fantásticos, en las representaciones occidentales generalmente se los muestra con alas, cuerpo escamoso y se les asigna la capacidad de respirar o lanzar fuego.
La mitología oriental no los muestra habitualmente de esta forma. Se desconoce el origen de su aspecto físico, aunque se estima que nació espontáneamente en distintas culturas del mundo basado libremente en el aspecto de una serpiente y de un dinosaurio.
Diversas culturas alrededor del mundo los han percibido de forma diferente. Los dragones chinos y orientales los consideran benévolos, mientras que los dragones europeos suelen ser malévolos (aunque hay excepciones a estas reglas). Los dragones malignos también se encuentran en la mitología persa –por ejemplo, Azhi Dahaka– y en otras culturas.
Muchas veces, los dragones presentan una importante significación espiritual. En Oriente es venerado como símbolo de las fuerzas de la naturaleza y del universo. A menudo se los asocia con la sabiduría y la longevidad; en las leyendas coreanas, chinas y japonesas se les confiere poderes mágicos y energía sobrenatural positiva.
En algunas culturas se les atribuye el don de la palabra y cualidades humanas.
Simbolismo de los Dragones
Durante la Edad Media, los dragones fueron considerados símbolo de apostasía y de traición, aunque también de cólera y envidia. Los dragones de varias cabezas significaban decadencia, opresión y herejía, aunque también fueron considerados como emblema de independencia.
Muchos dragones representaban la Sabiduría. Matar un dragón era considerado un pasaporte a la riqueza, y la demostración de que un héroe era realmente hábil y astuto. Un ejemplo de esta simbología la encontramos en una famosa gesta épica germana: El Cantar de los Nibelungos, cuyo héroe Siegfried (Sigfried o Sigfrido) vence al dragón Fafner –custodio del tesoro de los Nibelungos–, lo que le permite convertirse en dueño de esta fortuna y bañarse en la sangre de esta criatura fantástica. Esto lo transforma en un ser invulnerable, prácticamente invencible excepto por el pequeño “punto débil” que tan bien sabrá aprovechar el traidor Hagen para vencerlo.

Los dragones en el Cristianismo
La palabra latina draco, que dio origen al vocablo “dragón”, significa “la serpiente”, por ello el Cristianismo lo ha asociado históricamente a este animal diabólico y pecaminoso.
La identificación bíblica del diablo con la serpiente originó la connotación de “mal” asociada a “dragón”. En el Libro de Job se describe al monstruo marino Leviathan con características propias del dragón, el cual es llamado “Rey de las Bestias”. En el libro de la Revelación 12:3 se describe una enorme bestia roja con siete cabezas, cuya cola barre un tercio de las estrellas del cielo sobre la Tierra. Este tema se encuentra emparentado con la caída de los ángeles.
Por último, en algunas traducciones la palabra “dragón” se utiliza para describir a la Bestia (es decir: el Diablo), mientras que en la iconografía religiosa se representan algunos santos cristianos en el acto de matar a un dragón. Ésta es una ilustración clásica de San Jorge que aparece en leyendas inglesas y aragonesas. En Italia también se representa a Santo Mercurialis, primer obispo de la ciudad de Forli, combatiendo y matando un dragón.

Teorías sobre Dragones
Algunos piensan que los dragones realmente existieron en tiempos inmemoriales, inspirándose en fantásticas leyendas que así lo afirman. Otros creen que fueron una variante biológica de los dinosaurios, aunque no existe evidencia empírica para apoyar esta tesis. Los arqueólogos e investigadores de criptozoología afirman que existieron lagartos gigantes de cualidades similares a las atribuidas a los dragones, a los que llamaron “Megalania”. Sin embargo, no resulta viable afirmar que se trataron de la misma clase de animales.
Otra creencia menos extendida es que los dragones fueron en realidad una clase de máquinas voladoras creadas por cierta cultura arcaica desconocida. Esta hipótesis, hoy por hoy, es considerada seudo-científica.
Antiguamente resultó plausible sostener que los primeros fósiles de dinosaurio encontrados fueron, en realidad, huesos de dragón. Un descubrimiento efectuado por Chang Qu durante el siglo III A.C. en Sichuan, China, catalogó los restos con ese rótulo.

Heródoto –llamado a menudo el padre de la historia– visitó Judea en el año 450 A.C. y escuchó hablar de la existencia de dragones enjaulados en Arabia, cerca de Petra, Jordania. Esto le despertó curiosidad, y decidió viajar allí. Según los testimonios escritos por este historiador, allí encontró dos especimenes de dragones con alas que habían sido encerrados en una jaula del hierro, a los que caracterizó como verdaderas “bestias feroces”. El Diario de Marco Polo explica que cuando éste se encontraba caminando por Anatolia, en Persia, encontró dragones vivos que volaban y que atacaron su caravana en medio del desierto. En estas crónicas, Marco Polo explicó que eran bestias espantosas que estuvieron a punto de matarlo.
Otra hipótesis: los cultores del Catastrofismo han sugerido que los cometas y lluvias de meteoros fueron los fenómenos astronómicos que dieron origen a las leyendas acerca de serpientes de fuego capaces de atravesar el firmamento a gran velocidad, y de ahí se forjó la creencia en los dragones.
Una afirmación menos creíble indica que el dragón fue una criatura compuesta. En muchas culturas está arraigada la idea de que los dragones poseen características de tres tipos de depredadores: poseen patas, garras, capacidad de arrastrarse y una astucia felina, por eso se parecen a los leopardos. Por su capacidad de volar y por tener su guarida en lugares alejados, generalmente rocosos, se los comparó con águilas. Pero los dragones guardan mayores similitudes con las serpientes; de hecho, nuestra palabra moderna “dragón” proviene indirectamente del griego, a través del latín, en que drako significa “serpiente”.
En los mitos helénicos aparecen muchas leyendas que mencionan estos animales fabulosos; generalmente, las serpientes o dragones custodian tesoros. Por ejemplo, el dragón Ladon, que cuidaba las manzanas de oro de las Hesperides, hijas de Atlas, quien sostenía el cielo sobre sus hombros. Otro dragón con características de serpiente custodiaba el paño de oro de Aetes, rey de Colchis, para protegerlo del robo de Jasón y de los argonautas.

Anatomía de Dragones
Los dinosaurios dejaron de existir sobre la faz de la tierra hace millones de años. Como el hombre no pudo ser testigo de su presencia, fue alimentando leyendas a partir de la recolección de restos arqueológicos y especuló que estos seres primitivos debían ser criaturas gigantescas similares a enormes reptiles. La creatividad popular sumó una buena dosis de fantasía, y así llegamos a la existencia de los Dragones.
“El dragón posee la capacidad de asumir muchas formas, pero son inescrutables. En general lo imaginan con cabeza de caballo, cola de serpiente, grandes alas laterales y cuatro garras, cada una provista de cuatro uñas. Se habla asimismo de sus nueve semblanzas; sus cuernos se asemejan a los de un ciervo, su cabeza a la del camello, sus ojos a los de un demonio, su cuello al de la serpiente, su vientre al de un molusco, sus escamas a las de un pez, sus garras a las del águila, las plantas de sus pies a las del tigre y sus orejas a las del buey. Hay ejemplares a quienes les faltan las orejas y que oyen por los cuernos. Es habitual representarlos con una perla que pende de su cuello y es emblema del Sol. En esa perla está su poder. Es inofensivo si se la quitan.” (Fuente bibliográfica: El Libro de los Seres Imaginarios, Jorge Luis Borges)

Más allá de este minucioso inventario ofrecido por el escritor argentino, las representaciones iconográficas convencionales suelen atribuir a los dragones un cuerpo de gran volumen, garras de león, figura de reptil, alas de águila, colas similares a las de las serpientes y respiración de fuego. La mayoría, además, se encuentran cubiertos de escamas.
En Historia de Cuadrúpedos, Edward Topsell manifestaba: “Conservan la salud –como afirmaba Aristóteles– comiendo lechugas silvestres que les hacen vomitar cuando han tomado cualquier alimento nocivo. El peor de todos es la manzana, porque sus estómagos propenden a llenarse de aire. Por ello jamás comen de ese fruto sin ingerir primero lechugas silvestres”. Una teoría, por cierto, bastante inverosímil...
Volviendo a su anatomía, estos animales fantásticos eran capaces de sufrir varias metamorfosis: resplandecer en la oscuridad o tornarse invisibles, y achicarse hasta adquirir una talla minúscula o agrandarse hasta cubrir el firmamento o la superficie terrestre. Se dice que descansaban en castillos de perlas o en el lecho del mar, y que el timbre de su voz podía ser melódico como el de una campana de cristal.
Su anatomía variable se asoció a las mutaciones constantes de las nubes en el cielo. Por ejemplo, los chinos estaban convencidos de que los Dioses Dragones se hacían visibles en los cambios morfológicos de los nimbos. Incluso Shakespeare mencionó en uno de sus textos dramáticos que las nubes solían adquirir la figura de un dragón (Sometimes we see a cloud that is dragonish).
Los “supuestos” dientes y huesos de Dragón, por otra parte, continúan siendo uno de los remedios más difundidos dentro de la Medicina Tradicional China, aunque se trate de una sustancia granulada derivada de hierbas o de restos de animales

Dragones y el juego del Yin Yang
Jorge Luis Borges, en su Libro de los Seres Imaginarios, explica que “La cosmogonía china enseña que los Diez Mil Seres (el mundo) nacen del juego rítmico de dos principios complementarios y eternos, que son el Yin y el Yang. Corresponde al Yin la concentración de la oscuridad, la pasividad, los números pares y el frío; al Yang corresponde el crecimiento, la luz, el ímpetu, los números impares y el calor. Símbolos del Yin son la mujer, la tierra, el anaranjado, los valles, los cauces de los ríos, y el tigre; del Yang, el hombre, el cielo, el azul, las montañas, los pilares, el dragón”.
Como vemos, en China el Dragón se asocia al color Blanco o a colores claros y cálidos, como el Amarillo, que simbolizan la pureza y la luz, además de la muerte. Cabe señalar que la significación oriental de la muerte es positiva, diametralmente alejada de la connotación trágica que adquiere en Occidente como herencia de la civilización helénica. La identificación del dragón con estos colores se basa en la creencia de que era un animal bondadoso y formaba parte del grupo de los cuatro animales mágicos junto con el Fénix, la Tortuga y el Unicornio.
Las historias mitológicas consideraron a este fabuloso animal como el padre de los antiguos emperadores. Se dice que uno de los dragones originarios surgió del Río Amarillo y le enseñó a los monarcas el famoso esquema circular que simboliza el armónico juego del Yin y el Yang.
Cabe destacar que en el I Ching: Canon de las Mutaciones el Dragón funciona como alegoría de la sabiduría.

EL COLOR DE LOS DRAGONES
Los dragones chinos adoptaban diferentes colores según las circunstancias que debían representar. Aparecían de negro para revelar la llegada de la Destrucción, mientras los dragones amarillos prefiguraban la Muerte. Por el contrario, los dragones azules comunicaban el nacimiento de un personaje célebre. Se dice que cuando nació Confucio, aproximadamente en el año 550 AC., dos dragones de color azul sobrevolaban la vivienda en que se produjo el suceso.
Cada corriente de agua, río o lago contaba con un dragón protector, de acuerdo con la mitología coreana. En la zona septentrional y central de China se los consideraba divinidades de la lluvia que regaban los arrozales y eran capaces de crear las nubes con una exhalación de su aliento. Además, podían generar terribles torbellinos en la tierra y en el mar, o destrozar las nubes con sus garras y, luego de hacerlas jirones, despertar diluvios o chaparrones espantosos.
Documentos que se remontan al año 503 AC. nos indican que dos dragones lucharon en las proximidades de una laguna y expelieron por las fosas nasales una bruma tan espesa que dejaron en sombras a la ciudad de Liang.
Durante siglos, la mitología popular sostuvo que las piedras y el canto rodado de los arroyos situados entre montañas (valles) no eran otra cosa que huevos de dragón. Cuanto estos recibían el impacto de un rayo, liberaban pequeños dragoncitos que subían al cielo.
Continúa Borges, en el libro citado: “Durante siglos, el Dragón fue el emblema imperial. El trono del emperador se llamó el Trono del Dragón; su rostro, el Rostro del Dragón. Para anunciar que el emperador chino había muerto, se decía que había ascendido al firmamento sobre un dragón”
Los descendientes del dragón
Lóng es una clase de dragón de singular importancia mitológica en China. Presenta forma alargada, similar a la de una serpiente, y cuenta con habilidades propias de otros animales, como las garras. La mayoría de las veces aparece representado sin alas. Este dragón es quien ordena condiciones climáticas y cronológicas: domina el tiempo y el agua. Además, se concibe como un símbolo de energía y es parte del folclore y las artes populares chinas.
A veces se lo denomina “dragón oriental del oeste” y es considerado como la encarnación del concepto de yang, el amo de la lluvia y del agua en general. Los chinos a menudo se llaman “descendientes del dragón” como marca de identidad étnica. Además, el dragón se utiliza muchas veces como emblema nacional de China.
Este animal fabuloso fue, durante muchos años, emblema del emperador; apareció dibujado en la bandera nacional de la última dinastía de Qing. Estas connotaciones monárquicas son opuestas a ideologías chinas recientes, que ven al dragón como un símbolo de la autoridad imperial

Por otra parte, el dragón tiene una connotación cultural agresiva, guerrera. Actualmente es un perjurio desfigurar la pintura de un dragón. Como anécdota, cabe mencionar un anuncio publicitario de la empresa Nike, que mostraba a un jugador americano de baloncesto matando un dragón. La campaña fue censurada inmediatamente por el gobierno chino después de una protesta pública reprochando la afrenta al dragón. Por otra parte, un sinnúmero de proverbios chinos hacen referencia a este animal venerado. Un ejemplo dice: “Espera a que el niño se convierta en dragón”.
Se cree que el origen de esta adoración se remonta a los tótem utilizados por diversas tribus de la antigua China, aunque algunos investigadores sugieren que apareció en pinturas rupestres que exhiben animales tales como serpientes, pescados o cocodrilos. Los arqueólogos creen que fue a partir de los “pescados largos” que se concibió el aspecto del típico dragón chino.
¡La furia del dragón!
La asociación de los dragones con los pescados se remonta a una leyenda que cuenta que un pez-carpa saltó sobre la “puerta mítica del dragón” y se convirtió en este animal fantástico; de hecho, varias cascadas y cataratas de China son consideradas como lugares donde se localiza la Puerta del Dragón. La historia es empleada como alegoría del impulso y del esfuerzo necesarios para superar obstáculos y alcanzar el éxito. Esta misma alegoría fue aprovechada y utilizada recientemente por el animé japonés, cuando el dragón Shiryu –uno de los Caballeros del Zodíaco de bronce– se enfrenta al desafío de modificar el curso de la corriente de una catarata ubicada en la región de los Cinco Picos.
Una hipótesis alternativa sugiere que los primeros dragones chinos fueron especies de cocodrilo. Específicamente, del Crocodilus Porosis, un animal antiguo y gigante. Se sabe que los cocodrilos detectan cambios climáticos como la presión del aire y que pueden percibir cuándo sobrevendrán lluvias. Éste pudo haber sido el origen de las cualidades míticas atribuidas al dragón para controlar el tiempo, especialmente la lluvia. Además, existen evidencias de la veneración del cocodrilo en civilizaciones babilónicas, indias y mayas.

Durante la dinastía de Han, el aspecto del dragón fue caracterizado de la siguiente manera:
1. Tiene cuerpo de serpiente
2. Escamas y cola de pescado
3. Cornamentas de un macho cabrío
4. Cara de camello
5. Dos pares de garras de águila
6. Oídos de toro
7. Pies de tigre
8. Ojos de un demonio
9. Una perla llameante debajo de su barbilla
También se le atribuyen poderes sobrenaturales tales como disfrazarse de gusano de seda, convertirse en un ser enorme capaz de cubrir el cielo, volar entre las nubes, ocultarse en el agua, rodar en el fuego, transformarse en invisible o convertirse en un resplandor que brilla en la oscuridad.

A veces, el dragón adquiere cualidades antropomórficas. Según diversas leyendas, puede convertirse en un ser humano vestido con el traje de un rey que conserva su cara de dragón pero usa corona.
Por último, existen nueve clases de dragones famosos representados en el arte chino y en la literatura oriental. Ellos son:
1. Tianlong: el dragón celestial
2. Shenlong: el dragón espiritual
3. Fucanglong: el dragón de los tesoros escondidos
4. Dilong: el dragón subterráneo
5. Yinglong: el dragón alado
6. Jiaolong: el dragón de cuernos
7. Panlong: el dragón con cola, habitante de las aguas
8. Huanglong: el dragón amarillo, nacido del Río Luo
9. El dragón Imperia
Dragones Coreanos: Dragones de Buena Suerte
El dragón coreano presenta características únicas que lo distinguen de los dragones en otras culturas. Mientras a la mayoría de los dragones de la mitología occidental se los relaciona generalmente con elementos como el fuego y la destrucción, los dragones de la mitología coreana (denominados yong) son seres benévolos. Se los vincula con el agua y la agricultura, amuletos para atraer lluvia y nubes. A esto se debe que muchas leyendas sostengan que la mayoría de estos seres fabulosos residen en ríos, lagos, océanos o incluso en charcos en el interior de las montañas.
El símbolo del dragón aparece en mitología y arte coreano antiguo con una clara connotación política: representa al emperador, también asociado a la lluvia y a la agricultura. Una antigua leyenda menciona al gran rey Munmu, quien en su lecho de muerte deseaba convertir al Mar del Este en un dragón para proteger Corea.
El dragón coreano posee ciertos rasgos específicos: carece de alas y lleva barba larga. Algunos de ellos tienen garras, como el dragón Yeoiju.
Un animal emparentado con el dragón es la criatura mitológica conocida como Imugi. Circulan diversas historias acerca del Imugi: algunas, por ejemplo dicen que son criaturas sin cuernos que se asemejan a dragones pero que fueron maldecidos y no pudieron evolucionar hasta convertirse en dragones. Otras afirman que un Imugi es un proto-dragón que debe sobrevivir mil años para transformarse completamente en dragón. En todos los casos, se trata de bestias bondadosas y enorme, como serpientes pitones, que viven en aguas o cuevas. Habitualmente se los asocia con la buena suerte.
Otra especie famosa de dragón coreano es el Kye-ryong, que se trata de un animal compuesto: mezcla de “dragón” y “pollo”.
Criaturas del Japón
Los dragones japoneses son criaturas legendarias con cualidades físicas similares a las de los dragones chinos y coreanos. Sin embargo, existen algunas diferencias: los dragones japoneses poseen tres garras en vez de cuatro y no siempre tienen alas. En general son benévolos –aunque existen algunas excepciones– y a muchos se los conoce por su capacidad para cumplir deseos.
Algunos afirman que los dragones descienden de peces enormes, aunque no se han encontrado evidencias fósiles ni restos arqueológicos que justifiquen dicha hipótesis. Sin embargo esta leyenda continúa viva en el folclore japonés.
Los dragones se mencionan escasamente en la mitología japonesa. Uno de los más famosos es Yamata no Orochi, un monstruo terrible de ocho cabezas y ocho colas que fueron cortadas por Susanoo, un héroe que halló la espada sagrada Kusanagi después de rebanar la cuarta cola de la bestia. Otro dragón importante es el dios emperador del mar, Ryujin

Sin embargo, la cultura popular moderna sí menciona con frecuencia los poderes de los dragones, atribuyéndoles energías mágicas sanadores, la capacidad de volar y el don del antropomorfismo.
En la actualidad, los japoneses aprovechan la popularidad que los dragones tienen en su universo cultural y los incorporaron a las series de animé, películas y juegos de roles, renovando algunos rasgos atribuidos históricamente a estos seres fantásticos.
Por ejemplo, en Dragon Ball Z se alude a las bolas mágicas capaces de conceder deseos a la Humanidad por obra del dragón Shenlong, mientras que en la serie Pokémon se exhiben dragones con diferentes habilidades tales como Dragonair, Rayquaza y Salamence, sin contar las apariciones simbólicas en Los caballeros del Zodíaco.
En la película ganadora del Oscar, El viaje de Chihiro, también aparece un dragón blanco, habitante del río. Por último, el juego Dragon Quest no se queda atrás: en él desfila una diversidad de dragones con rasgos orientales, europeos y asiáticos.
Dragones de Rusia
La serpiente-dragón más renombrada de Turquía, Bulgaria y Rusia se llama Zilant, vocablo que significa “serpiente” en uno de los dialectos turcos. A veces se hace referencia a esta criatura con la palabra persa Ajad, emparentada con el cirílico Аждаhа. Para los rusos, el Zilant era una criatura repulsiva, similar a los dragones europeos y persas.
Según la creencia extendida en los alrededores del Volga y de la región Idel-Ural, si estas serpientes-dragones sobreviven 100 años se transforman en bondadosas serpientes blancas (llamadas Aq Yılan).

En este punto de su evolución, sí tienen una influencia beneficiosa sobre los seres humanos, de manera similar al dragón chino, y son capaces de atraer la buena suerte.
La mayoría de las leyendas rusas consideran a Zilant como maligno, aunque existen variantes. Según el folclore popular, una enorme serpiente-dragón de dos cabezas vive en el fondo del agua de los lagos Qaban y ataca a los ciudadanos que habitan a orillas de los mismos. Según otras historias, la serpiente gigante se transformó en un espíritu llamado Diü, que fundó el reino subacuático del lago. Otras leyendas indican que Zilant sigue tramando cómo vengarse de un caballero que lo apuñaló con una daga envenenada.
También en Bulgaria es habitual la comparación del dragón con la serpiente, como en las creencias cristianas, aunque no siempre adquieren la connotación de criaturas diabólicas.
El dragón turco
Illuyankas es el nombre del dragón turco, enorme animal fabuloso que forma parte de la mitología hitita. Se cree que yace en la montaña que va desde Aleppo hasta Kayseri dado que esa cordillera tiene forma de monstruo.
Se dice que Taru, Dios del Viento y del Clima, intentó derrotar al dragón con ayuda de truenos y relámpagos. También solicitó ayuda a la diosa Inaras y a su amante humano Hupasiyas.

Después de algunos intentos frustrados, Taru empapó al dragón con agua de lluvia para que se ahogara, pero el agua se evaporó rápidamente y formó una multitud de nubes.
Sin darse por vencido, el Dios del Clima intentó entonces quemar al dragón con rayos de sol, pero la enorme sombra del animal absorbió la luz del astro rey, neutralizando su efecto.
Furioso, el dragón comenzó a arrasar aldeas y a matar a sus habitantes a lo largo de la tierra... Dejó una gran descendencia de dragones en cráteres y volcanes.
Tiempo después, Illuyankas y sus dragones rodearon el palacio de la diosa Inaras, quien les dio la bienvenida sin resistirse. Los atendió hospitalariamente, con gran amabilidad, y los alimentó hasta que éstos cayeron dormidos e hinchados de tanto comer.
Entonces, la diosa aprovechó y llamó a los aldeanos, quienes se acercaron con sogas para amarrar a las bestias. Luego los abandonaron a la intemperie del sol y éstos murieron quemados.
CARACTERÍSTICAS DISTINTIVAS
El dragón turco difiere grandemente de su homólogo europeo. Lanza llamas por la cola y no vuela. Las fuentes turcas e islámicas los asocian con culebras gigantes.
También se cree que la sangre del dragón turco posee propiedades médicas. Puede ser empleada tanto como una panacea como una poción letal, dependiendo de su uso.
El dragón turco se aleja del aspecto propio del dragón ilustrado en los bestiarios europeos medievales y se acerca a los dragones típicos de la mitología asiática y americana.
El dragón galés
El dragón galés o dragón rojo es el símbolo tradicional del País de Gales y aparece en la bandera nacional galesa. El animal fantástico conocido como Ddraig Goch (“dragón rojo” en idioma galés) es el más famoso de Gran Bretaña.
Existen muchas leyendas sobre Ddraig Goch. En el relato medieval Lludd y Llefelys, incluido en la antología de textos galeses medievales denominada Mabinogion, se narran las batallas del dragón rojo con un dragón blanco invasor. Sus chillidos son tan intensos que convierten en estériles a las mujeres, animales y plantas.
Desesperado, el rey Lludd de Gran Bretaña consulta a su sabio hermano Llefelys en Francia. Entonces Llefelys le aconseja cavar un hoyo en el centro de Gran Bretaña, llenarlo con una sustancia alcohólica y cubrirlo con un paño.
Lludd le hace caso, los dragones beben y caen dormidos, entonces los encarcela en la región de Dinas Emrys, en Snowdonia, al norte de Gales.
El cuento es tomado por Nennius en el libro Historia Britonum. Aquí, los dragones permanecen en el Dinas Emrys por siglos hasta que el rey Vortigern intenta construir un castillo en esa zona. Sin embargo, cada noche las paredes del castillo son demolidas por fuerzas invisibles... Un muchacho llamado Merlín revela al rey la existencia de los dos dragones, entonces Vortigern excava la colina y los libera. Los animales continúan su lucha y finalmente el dragón rojo derrota valientemente a su contrincante blanco.
Desde la dinastía de los Tudor, el dragón rojo es tomado como símbolo del país galés.
Dragón Americano
Quetzalcoatl –la serpiente emplumada, en idioma náhuatl– es la serpiente-dragón responsable de otorgar la sabiduría a la humanidad, símbolo de muerte y de resurrección. Es uno de los dioses cardinales de antiguas civilizaciones americanas, especialmente del centro y norte de México, donde se otorgó el mismo nombre a algunos gobiernos toltecas; el más famoso fue Ce Acatl Quetzalcoatl de Topiltzin. Los mayas conocían a este mismo dios con el nombre de Kukulkán, y la cultura Quiché-Maya de Guatemala como Gukumatz.

La significación y cualidades exactas de Quetzalcoatl fueron variando entre civilizaciones a lo largo de la historia. Era considerado el dios de la estrella de la mañana, mientras su hermano gemelo Xolotl era la estrella de la tarde, Venus. Es por este motivo que se le otorgó el título de Tlahuizcalpantecuhtli, cuyo significado es “el señor de la estrella del amanecer.”
También era reconocido como el inventor de los libros y del calendario, creador de las artes y de la poesía, y donante del maíz a la humanidad.
Además, era el amo de los sacerdotes y había intervenido activamente en la creación del mundo. Para los aztecas, el tiempo en que vivían era considerado el quinto mundo, ya que los cuatro anteriores habían sido destruidos por la inundación, el fuego y otras catástrofes climáticas. Se dice que Quetzalcoatl fue a Mictlan –el mundo terrenal– y creó a la Humanidad del quinto mundo a partir de los huesos de las razas anteriores y de su propia sangre, con la ayuda de Cihuacoatl.
La serpiente emplumada fue representada en el arte y formó parte ineludible del culto religioso en gran parte de Mesoamérica durante 2.000 años, desde la Era Pre-Clásica hasta la Conquista Española. Entre las civilizaciones que lo adoraron encontramos a olmecas, mixtecas, toltecas, aztecas y mayas.
Fafnir, el dragón nórdico
En la mitología nórdica, la figura del dragón fue utilizada como símbolo de codicia material, es decir: adquirió un signo claramente negativo, a diferencia de algunas vertientes de la mitología oriental.
Se cuenta en la colección de prosas nórdicas denominada Volsunga saga –la saga de Volsunga– que Fafnir o Favnir era hijo del rey enano Hreidmar, hermano de Regin y Otr. Fafnir contaba con la ventaja de tener un brazo muy largo y un alma audaz; era el más fuerte y agresivo de los tres hermanos.

Después de que Otr fuera asesinado por Loki, Hreidmar recibió la fortuna de Andvari como retribución por la pérdida de su hijo. Entonces Fafnir y Regin, ambiciosos, asesinaron a su padre para quedarse con su riqueza. Sin embargo, Fafnir anhelaba tenerlo todo, por ese motivo se convirtió en dragón (símbolo nórdico de la avaricia) y le disputó el oro a su hermano. Regin, enfurecido, envió a su hijo Sigurd para matar al dragón. Éste tuvo éxito, pero se vio tentado por el mismo pecado que su padre y que su tío: la codicia, por lo que terminó matando a su propio padre, Regin. En El cantar de los Nibelungos –como será señalado más adelante– es otro famoso héroe germánico quien termina venciendo al dragón.
Fafnir o Fafner también aparece en la ópera de Wagner, El anillo de los Nibelungos, pero es retratado como un gigante capaz de salvaguardar el tesoro con más celo que un enano.
La Saga de Völsunga es una interpretación islandesa de fines del siglo XIII –siglo de origen y declinación del clan de Volsung en que se documenta la existencia de Sigurd, Brynhild y la destrucción de los burgundios–. El poema épico alemán Nibelungenlied (El Cantar de los Nibelungos) se basa en estas viejas historias, que eran populares en todas las tierras germánicas, pero reelabora el material tradicional e incluye ingredientes del ámbito cortesano medieval.
Nibelungenlied cuenta que fue Siegfried quien mató al dragón en la corte de los burgundios, gracias a lo cual pudo convertirse en dueño del tesoro de los Nibelungos. Después de matarlo, se bañó en la sangre de este animal mítico y se convirtió en un hombre invulnerable, excepto por un pequeño punto débil que quedó a la intemperie, donde cayó una hoja de tilo mientras se empapaba con la sangre de Fafnir: su espalda. Como el talón de Aquiles, ése será el sitio fatal que escogerá el pérfido Hagen para traicionarlo.
Fuentes: http://www.linkmesh.com/dragones.php
elaltillo
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Comentarios
| | Retobada
el vie 12 dic, 22:01hs |
| buenisimo altillo!!!!!!! a favoritoss!!!!! me encantan los dragonesssss! desp lo leo biennn! graciass | |
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| | mordred
el sáb 13 dic, 00:01hs |
| Buenisimo! a favoritos!!!! | |
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